FEMA: Federal Emergency Management Agency – Katrina relief response

Hace unos años alguien me confeso el profundo impacto que le produjo la visión de la entrada de los tanques rusos en la ciudad de Praga. Esa experiencia, unida a los disturbios del Mayo Francés y el Cordobazo, produjo una imaginación política donde las ciudades eran protagonistas mundiales en cuanto escenario de revueltas de masas.
Otros piensan que esa “imagen umbral” de la urbanidad esta constituida por el ataque terrorista a las torres del World Trade Center. Pero para muchos de nosotros, las imágenes televisadas de la entrada de un gigantesco convoy militar en una ciudad devastada por las inundaciones, con saqueos y una verdadera “crisis de refugiados”, tuvieron un impacto similar que todavía estamos descifrando. Así como el bombardeo estratégico de las ciudades y la planificación urbana en la posguerra fueron la expresión de un sistema de ciudadanía, parece ser que los desastres y accidentes son las dinámicas que hoy constituyen a las ciudades y sus habitantes en actores políticos.
“Disaster” es un relato sobre el desenvolvimiento de un organismo de respuesta ante catástrofes, FEMA (Federal Emergency Management Agency), antes y durante la crisis provocada por el paso del huracán Katrina en la ciudad de New Orleáns. Pero por sobretodo, es una crónica de las peripecias ocasionadas por el traspaso de esta agencia a la orbita del “Departamento de seguridad interior” (Department of Homeland Security), la orgullosa creación política en materia de seguridad del gobierno republicano en respuesta a los ataques del 9/11.
Cada fracaso de un gobierno republicano, se sabe, es aprovechado por la maquina mediática liberal. Y los héroes liberales, desde Watergate, siempre han sido periodistas. Pero, Disaster, aun participando de esa orientación, no es tan ingenuo. Fieles al credo liberal en la eficacia de la técnica como herramienta de gestión política, la investigación de Cooper y Block apunta más a describir que pasa entre los estratos de especialistas cuando en una situación de emergencia las “cadenas de sucesos que supuestamente tendrían que pasar” no pasan y los actores de esa crisis entran en “vortices” donde las jerarquías institucionales y comunicacionales, entran en colapso. Cuando los cortes de energía impiden cargar los celulares o chequear mails un equipo de rescate que esta a 10km se transforma en algo tan inefectivo como si estuviera a 12.000 Km…
El caos que desata la catástrofe lo que primero pone a prueba es precisamente a la información. Como se la consigue, como se la evalúa y como se la chequea. En la guerra, se decía, la primera victima era la verdad. Hoy la verdad se llama información y ya no es una sola. Una catástrofe es un ambiente donde nadie sabe lo que esta pasando realmente, donde Los protocolos habituales se demuestran inútiles, las comunicaciones pueden estar cortadas y las informaciones se cruzan en tiempo real a niveles masivos… Celulares “blackberry”, laptops, teléfonos satelitales, camiones de comunicación, pueden desarrollar la interconexión a términos inimaginables años atrás, pero también multiplican la información y las posibilidades de superposición e interferencia.
La información también es un proceso sometido a circunstancias meteorológicas.
Precisamente el libro relata numerosos casos donde se pone a prueba la imaginación de actores acostumbrados a responder a una emergencia como una supuesta cadena de “sucesos lógicos”.
Un mail no leído entre cientos que llegaban por día, el registro de un testigo ocular que fue desestimado, un patrullaje en helicóptero no autorizado o el llamado a un celular sin carga, provocaron fallas de coordinación severas entre los equipos de rescate y aprovisionamiento. La evaluación y modificación instantánea de la reglas de actuación se condensan en el “Brake the rules” que los rescatistas del servicio de guardacostas se auto-impusieron como consigna al darse cuenta de que observar el protocolo los relegaba a una inoperancia total.
Pero aquí es donde la perspicacia de los autores indaga en como se vuelve imperativa la supervivencia política del aparato de emergencia a través de “poner en escena” la información para que sea visible y llegue a los agentes indicados. Cuando conviene hacer una conferencia de prensa, cuando no, en que lugar es mejor, quienes tienen que estar presentes, que “palabras” deben ser consensuadas y que es conveniente no propagar en los medios. En definitiva, como se hace política en medio de una catástrofe.
Los protocolos del “Homeland Security” condicionaban la asistencia federal a la verificación del daño causado al sistema de diques de contención de la ciudad. Si habían sido rotos, la situación entraba en los parámetros de una acción terrorista, pero si habían sido rebalsados era catalogado como un desastre natural y por lo tanto, la repuesta no disponía de la misma prioridad.

Esta información tardo en verificarse y condiciono el envío de recursos durante horas, impidiendo declarar la zona en estado de desastre y gatillar los mecanismos de asistencia. (A este dato se le agregarían luego las versiones de que los diques de contención, que eran responsabilidad del Cuerpo de Ingenieros del Ejercito, fueron dinamitados ex profeso para impedir el anegamiento de los sectores de mayor poder adquisitivo de la ciudad.)
La misma extensión del territorio norteamericano es la que diluye la percepción que la opinión pública tiene de un desastre en particular. El alcance relativamente local de un meteoro condiciona el impacto político que tendrá sobre la opinión pública y los medios y esto implica que espacio tendrá en la agenda de gobierno y la de los medios. Esto hace que la coordinación entre el gobierno federal y los locales se vuelva estratégica a efectos de evaluar la dimensión de los desastres, medir sus efectos y proporcionar ayuda en forma inmediata. Esto es lo que se denomina la “mitigacion” del desastre.
FEMA fue una agencia creada por Jimmy Carter en 1979 con el objetivo de “gerenciar” la respuesta del gobierno federal a los gobiernos locales ante estas situaciones. La historia de FEMA referencia este pasaje de las hipótesis burocráticas de la “defensa civil” propios de la guerra fría, a los escenarios conflictivos, no consensuados, socialmente porosos y confusos de hoy en día. Pero la paranoia posterior a los ataques del 11/9 condiciono a todo el sistema de alerta y emergencia del gobierno federal a priorizar las hipótesis de “ataques terroristas”.
La creación del “Departamento de seguridad interior” demostró tener fines más propagandísticos que prácticos a juzgar por la insistencia en difundir especulaciones ante un ataque con armas químicas o bombas atómicas en miniatura y desestimar cientos de pequeños desastres naturales. Esto termino produciendo una infraestructura fragmentaria compuesta de agencias con practicas disímiles y como demostró Katrina, difíciles de coordinar cuando mas se requería. La dependencia en materia logística de actores mucho mas eficientes del sector privado, tales como el sistema de distribución de Wal Mart, profusamente analizado en el libro, puso a las agencias del gobierno en un brete ideológico. El fracaso de la respuesta fue una incomprensión de la dimensión política del evento o la evaluación deficiente de un encadenamiento de fallas técnicas? Ya no podemos discernirlo. “Katrina” nos ha demostrado que las catástrofes “naturales” constituyen eventos políticos en toda su magnitud.

En las novelas sobre la burocracia de posguerra de C.P. Snow, se ponía en escena los estilos de gestión y las ambiciones políticas de los agentes involucrados en situaciones de emergencia. Pero estas conversaciones sucedían en secreto, al amparo de pasillos y edificios y luego pasaban a formar parte de archivos clasificados. En “Disaster”, estas conversaciones suceden a la intemperie, se diseminan por medios electrónicos, se mezclan, son extremadamente visibles, se decide sobre ellas, se desconfía de su verosimilitud y sufren los embates de la meteorología en tiempo real.
septiembre 18, 2009 at 1:47 am
me llamo la atencion este nombre FEMA ya que lo vi en un videojuego y esta en la historia que estoy escribiendo…. pero… EMERGENCIA de que??? m pregunto…. m encantaria averiguar mas de su agencia, ya que deseo que mi futuro sea el de ser un agente secreto de una agencia….
bueno.. pueden conectarm por mi correo….
adios… bessooss